Cant espiritual
Si el món ja és tan formós, Senyor, si es mira amb la pau vostra a dintre de l'ull nostre, què més ens podeu dar en una altra vida?
Però estic tan gelós dels ulls, i el rostre, i el cos que m'heu donat, Senyor, i el cor que s'hi mou sempre... i temo tant la mort!
Amb quins altres sentits me'l fareu veure aquest cel blau damunt de les muntanyes, i el mar immens, i el sol que pertot brilla? Deu-me en aquests sentits l'eterna pau i no voldré més cel que aquest cel blau.
Aquell que a cap moment li digué "-Atura't" sinó al mateix que li dugué la mort, jo no l'entenc, Senyor, jo, que voldria aturar a tants moments de cada dia per fe'ls eterns a dintre del meu cor!... O és que aquest "fer etern" és ja la mort? Mes llavores, la vida, què seria? Fóra, només, l'ombra del temps que passa, i la ilïlusió del lluny i del a prop, i el compte de lo molt, i el poc, i el massa, enganyador, perquè ja tot ho és tot?
Tant se val! Aquest món, sia com sia, tan divers, tan extens, tan temporal: aquesta terra, amb tot lo que s'hi cria, és ma pàtria, Senyor: i no podria ésser també una pàtria celestial? Home só i és humana ma mesura per tot quant puga creure i esperar: si ma fe i ma esperança aquí s'atura, me'n fareu una culpa més enllà? Més enllà veig el cel i les estrelles, i encara allí voldria ésser-hi hom: si heu fet les coses a mos ulls tan belles, si heu fet mos ulls i mos sentits per elles, per què aclucà'ls cercant un altre com? Si per mi com aquest no n'hi haurà cap! Ja ho sé que sou, Senyor; pro on sou, qui ho sap? Tot lo que veig se vos assembla en mi... Deixeu-me creure, doncs, que sou aquí. I quan vinga aquella hora de temença en què s'acluquin aquests ulls humans, obriu-me'n, Senyor, uns altres de més grans per contemplar la vostra faç immensa. Sia'm la mort una major naixença!
viernes, 19 de enero de 2007
domingo, 14 de enero de 2007
ANALFABETO
Primero vino el analfabeto: persona que no sabe leer ni escribir.
Cuando le enseñaron a leer apareció el analfabeto funcional: uno que sabiendo leer no entiende lo que lee. Otro tipo de analfabeto es el analfabeto intelectual: aquel que pudiendo leer y entendiendo lo que lee no le sirve para nada.
Finalmente tenemos el tecnoanalfabeto que es aquel que sabiendo leer, entendiendo lo que lee y sabiendo aplicarlo, tiene una maquina que lo hace por él.
Cuando le enseñaron a leer apareció el analfabeto funcional: uno que sabiendo leer no entiende lo que lee. Otro tipo de analfabeto es el analfabeto intelectual: aquel que pudiendo leer y entendiendo lo que lee no le sirve para nada.
Finalmente tenemos el tecnoanalfabeto que es aquel que sabiendo leer, entendiendo lo que lee y sabiendo aplicarlo, tiene una maquina que lo hace por él.
ABSTINENCIA
Es la virtud que consiste en privarse total o parcialmente de satisfacer los apetitos.
No le gustaban las celebraciones pues en ellas la gente disfrutaba de los generosos placeres de la uva fermentada (como así gustaba llamar al vino), y es que desde muy joven consagro su vida a la santidad aprendiendo a hacer pasar a su cuerpo por las más extremadas penitencias sin que en su rostro apenas se dibujase una pequeña comisura en el labio superior que delatase su estado interior penitente.
Pese a lo mucho que le costaba mezclarse entre tanto desenfreno y falta de autocontrol no permitía que ello le alejara de sus congéneres y asistía a todas las bodas a las que era invitado. “Sed luz” se repetía delante del muro de Jericó antes de ponerse en camino.
Invitado pues como estaba a una boda en Canaan decidió ir.
Sentado a la mesa de los comensales dejaba en el plato más de lo que comía y saciaba su sed, esta muy abundante aquel día pues la comida era bastante salada para un hombre acostumbrado a prescindir de dicho condimento, con abundante agua. Acabada la segunda jarra pidió a un mozo que le trajeran otra.-No es posible. Respondió el camarero. –Aquel hombre ha convertido el agua de las tinajas en el mejor vino que yo haya servido jamás. Sin duda Dios esta con él.
Nuestro Santo varón judío con gesto de desprecio se levanto de la mesa, lo último que se le oyó decir fue:-Ojala lo Crucifiquen.
No le gustaban las celebraciones pues en ellas la gente disfrutaba de los generosos placeres de la uva fermentada (como así gustaba llamar al vino), y es que desde muy joven consagro su vida a la santidad aprendiendo a hacer pasar a su cuerpo por las más extremadas penitencias sin que en su rostro apenas se dibujase una pequeña comisura en el labio superior que delatase su estado interior penitente.
Pese a lo mucho que le costaba mezclarse entre tanto desenfreno y falta de autocontrol no permitía que ello le alejara de sus congéneres y asistía a todas las bodas a las que era invitado. “Sed luz” se repetía delante del muro de Jericó antes de ponerse en camino.
Invitado pues como estaba a una boda en Canaan decidió ir.
Sentado a la mesa de los comensales dejaba en el plato más de lo que comía y saciaba su sed, esta muy abundante aquel día pues la comida era bastante salada para un hombre acostumbrado a prescindir de dicho condimento, con abundante agua. Acabada la segunda jarra pidió a un mozo que le trajeran otra.-No es posible. Respondió el camarero. –Aquel hombre ha convertido el agua de las tinajas en el mejor vino que yo haya servido jamás. Sin duda Dios esta con él.
Nuestro Santo varón judío con gesto de desprecio se levanto de la mesa, lo último que se le oyó decir fue:-Ojala lo Crucifiquen.
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