miércoles, 7 de marzo de 2007

CARIDAD (2)

“Cristo no se encuentra en las reliquias, en los restos de los santos, sino entre nosotros.”1507, M. Lutero.

Lo que define un alma caritativa no es lo que dice sino lo que hace. Una de las virtudes de los buenos hombres a diferencia del sacerdocio es que viven en caridad en vez de vivir de la caridad. Esta forma de pensamiento, este renacer espiritual se consolidó a medida que el hombre salía de la oscura Edad Media.


Para un cristiano la máxima expresión de amor a Dios es cumplir el segundo mandato de cristo. Amar al prójimo como a uno mismo va más allá de lo racionalmente humano. De hay su carácter divino. Algunos pensaran que la caridad de un ateo es tan buena como la de un cristiano. Y tiene razón. No importa lo que pensemos, uno es lo que es y no lo que dice ser. Tú puedes decir que eres ateo y yo que soy creyente. Quizás Dios no existe. Quizás no conocemos la esencia de Dios. Quizás la idea que tenemos de lo que no es en realidad sea. Sea como fuere las personas que niegan la existencia del espíritu “de algo más” en realidad son una minoría por lo que el ateismo es en realidad una propuesta teórica, mas que un humanismo incipiente y en caso de serlo lo es desde los orígenes del mismo conocimiento humano.
Hay un espíritu que nos impulsa hacia las buenas obras en caridad, a la humanidad entera, todo ser humano es llamado a practicar buenas obras. No solo los creyentes sino todos. Pese a las maldades que vemos a diario también vemos que cada día millones de hombres se entregan literalmente a las buenas obras y que estos son más que los que practican el mal. Y ese espíritu no es otro sino el mismo que se nos prometió para consolación y nos impulsa hacia Jesús como modelo de buen hombre. De cómo ser un hijo de Dios. Sin una vida entregada por completo a alimentar nuestro espíritu con caridad difícilmente se puede entender hasta que punto es necesario desprendernos de nuestra carnal humanidad para aspirar a un mundo donde lo mejor, lo demás valía, este al servicio de lo peor, de los necesitados. Hablamos de un espíritu que nos constriñe el corazón cuando la pobreza y la necesidad pasan a nuestro lado y nos obliga a pararnos.
La lógica humana, aunque ahora parezca mentira relacionarla con la lógica o el sentido común siempre ha sido la misma “la ley del más fuerte”. Donde hay vencedores y vencidos, los dominadores y los oprimidos. Y así en todas las relaciones humanas existe un intercambio de bienes de unos a otros. Pero el más fuerte se lleva la mejor parte. Con el pasar de los tiempos este pensamiento ha ido evolucionando. Esta antiquísima lógica humana es hoy día considerada como la precursora de la llamada Biblia satánica la que ya en sus primeros versículos deja bien patente que en el mundo existen los señores y los siervos. Que los hombres en esencia somos diferentes y por lo tanto tenemos diferentes necesidades. El fuerte tiene derecho sobre el débil. Se tú mas fuerte que yo y te respetaré. Ni que decir tiene que para ellos los hombres caritativos son unos necios, porque con la tontería de poner la otra mejilla morimos y entonces perdemos. El que entrega su mayor tesoro es un necio y perder la vida es una necedad. Como vemos un pensamiento acorde a lo primitivo de los instintos aunque real como la vida misma.
Así que la mayoría de la gente, los “débiles”, los mansos, los pacificadores, los pobres, los que tenemos necesidad y lo reconocemos nos conformamos con no hacer daño al prójimo como formula razonablemente humana de comportamiento amoroso entre casi iguales y digo casi iguales aunque suene raro porque aunque sabemos que todos somos iguales en el fondo todos hacemos discriminación negativa nos guste o no reconocerlo y la demostración de esta pauta de comportamiento neurótico la encontramos en lo más profundo de nuestros sentimientos. “Todos somos iguales, justicia para todos” son eslóganes en los que la mayoría de nosotros esta de acuerdo pero al no ponerlo en practica es cuando creamos ese comportamiento neurótico. De amaras a tu prójimo como a ti mismo. Acto este entre iguales, ya que consideras al prójimo como a ti mismo, pasamos a no hacer daño, para no hacer daño no necesito considerarte igual a mi. Donde es mi voluntad la que perdona o tiene misericordia del otro. La diferencia entre no hacer daño y amar es clara aunque se difumina en medio del pensamiento humano.
Lo racionalmente humano nos habla de beneficios mutuos en la no agresión, tu me ayudas a mi y yo te ayudo a ti. Tu no me ayudas pues yo a ti tampoco. Yo te doy que ya sabrás porqué. El ya famoso banco de favores, que tan bien nos describe Paulo Coelho en su libro El Zahir. Entendemos que ese amor es suficiente para vivir pero no para convivir. El amor de Cristo es como el amor materno, es incondicional, no hay intercambio, siempre da. El amor cristiana va más allá de lo tangible. Si redujéramos el segundo mandamiento a su mínima expresión esta sería caridad. El cuerpo de cristo camina en caridad porque cristo la cabeza camina en caridad. Si el resultado de nuestros actos no es caridad es simplemente porque no somos parte del cuerpo de cristo. La Madre Teresa lo simplifica de esta forma: “Hay algo que es muy urgente: recordarnos que Jesús nos ha mandado que nos amemos los unos a los otros.”
Puede parecer una vez mas una exageración decir que esto es el todo del cristiano, pero veamos lo que al respecto pensaba Gandhi: “Se sentía fascinado al oír hablar de Cristo. Fueron los cristianos quienes le decepcionaron.” Por su falta de compromiso con su Mesías y el evangelio que dicen defender y seguir.

El mayor avivamiento ocurrido en el cristianismo después de Pentecostés, donde lenguas de fuego descienden sobre los discípulos de Cristo y pasan a convertirse en Apóstoles por obra del bautismo del Espíritu Santo, fue la reforma conducida por Lutero. Una reforma como veremos mas adelante inspirada en caridad y hacia la caridad. Pero, ¿sabemos que fue lo que movió a revelarse a M. Lutero contra la santa madre iglesia católica apostólica y romana? La tesis estaba centrada en la venta de indulgencias por parte del sacerdocio, pero estaba fundada en que ese proceder fomentaba el pecado en su dual lucha con la caridad. Y además advertía al Papa sobre todo ello, para Lutero era inconcebible imaginar que el Papa estaba al corriente de cómo se comportaban los clérigos.

La protesta de Lutero iba más allá de las indulgencias. Cuestionó si los clérigos estaban pastoreando a sus rebaños o vendiéndoles el cielo. De que no se enseñaba a la comunidad cristiana a vivir en caridad, en vez de ello se estaban utilizando los pulpitos como plataformas para la venta de indulgencias.
Vendiendo indulgencias papales se puso precio a los pecados. Las llaves del cielo estaban en manos de mercenarios, lo expresaríamos hoy día. La entrada al cielo tiene precio, poniendo en peligro el gran milagro de una vida entregada a la caridad, a ser buena persona. Los valores cristianos pasan aun segundo término, todo ello no es necesario si dispones de dinero y pagas. Eso es lo que condenaba abiertamente Lutero.
Su causa finalmente desembocó en la escisión de la iglesia en Europa y su reinado terrenal imperial sobre ella.
La llama de la reforma finalmente ardería y esta vez el Papa León X no pudo apagarla. Llego el momento y la reforma surgió en el centro de Europa. Cuatrocientos años de historia nos separan en la actualidad entre católicos y protestantes. Para los Católicos los protestantes eran de por si mala gente, incluso durante décadas existían controles y se los vigilaba en los países católicos. El avivamiento mas cercano a la Península Ibérica ocurrido es de mediados de la edad media, de los cátaros solo cenizas nos queda. Los cátaros y su llama fueron extinguidos. El espíritu por el contrario sigue ahí. El mismo que impulsó a Lutero a no conformarse. El de querer tener unos sacerdotes que caminen en caridad y administren sabiamente a la congregación. Lutero puso su vida en el empeño. Cierto es que en la disposición final de las piezas que intervendrían en la partida que se iba a dirimir, Lutero obtendría iglesias limpias de clérigos movidos por la codicia. A cambio la historia nos introduce en la peor de las desdichas. Una vez más Caín y Abel. Pero esta vez la iglesia católica, el Papa debería doblegar su voluntad ante el ímpetu de Lutero. Lo que no sabia Lutero es como se iba a cristalizar esa victoria. Las calles inundadas de gentío matando, primero clérigos, después quemando iglesias, y finalmente persiguiendo posibles católicos. Y claro esta una vez muertos sus bienes y pertenencias pasaron al estado. Eso se llama botín de guerra. La codicia no atiende a razones.
Al igual que hoy día hablamos de los luteranos, podríamos estar hablando de los canarienses si estos hubieran obtenido el favor del Rey de Francia en vez de que se aliara con el Vaticano para derrotar a la prospera Carcasona. Cosa que si paso con Lutero, en la figura del Príncipe Federico de Sajonia quien se alineo con la causa de Lutero, eso sí el momento histórico permitió tomar esta decisión ya que la fuerza del vaticano estaba en decadencia en la época de Lutero.
El paralelismo entre el movimiento cátaro y el luterano es evidente:
• No estaban de acuerdo con el proceder de los clérigos de la época.
• Se negaban a rendir tributos, respecto a los clérigos cuestionaban su autoridad espiritual pues ya en el siglo doce la caridad no era el tradicional proceder de los sacerdotes de la iglesia católica.
• Todo feudo debía pagar para estar bajo el protectorado de la iglesia. Si no pagabas eras hereje y el Papa podía enviar a todos los reyes Cristianos en tu contra para rescatar ese feudo para la gloria de la cristiandad.
Como ya hemos resaltado las deferencias entre las dos épocas que permitieron la reforma y no el catarismo son varias. No podemos aquí abarcar su estudio pero obviamente existieron. El Rey de Francia sacrifico a los cátaros y su posible reforma fue arrasada por la inquisición.

A diferencia de los cataros aquí si que tenemos escritos fidedignos, de cuales eran las diferencias entre Lutero y los menesteres de la iglesia. ¡Donde esta la caridad! insiste una y otra vez Lutero en sus tesis. Para Lutero la caridad es la semilla que dará fruto en nuestra vida, es el fundamento de la vida espiritual, y todo debe supeditarse a ella. Es el fundamento a partir del cual toda la edificación dependerá. Sin ella no hay nada más.
Este pensamiento es tan cierto como universal. Podemos encontrarla en diferentes formas y contextos, pero su esencia no varía. La busqueda de la verdad de Gandhi, el movimiento de no violencia que encaminó están fundados en la caridad o dicho de otra manera en el amor universal. Donde la no violencia es el camino por el que debe caminar aquel que busca la verdad (dios). Para Gandhi el voto a la verdad y a la no violencia era lo que la caridad para los cristianos; veamos: “Una vez alcanzada la independencia política de la India, Gandhi deslumbró que su fracaso político se debía a que sus seguidores no habían alcanzado la unidad interior que el había alcanzado. La presunta espiritualidad de las masas era puro espejismo: Se considero la no violencia (ahimsa) y el voto a la verdad (satyagraha) que orientaron la vida de Gandhi como un recurso político para conquistar la unidad y la libertad, mientras que el lo asumía como una conquista espiritual preliminar, un primer paso hacia un estado superior de conciencia.”
No se puede ir mas allá si preliminarmente no somos lo que decimos ser.
Dejemos a Gandhi y su causa y volvamos a Lutero y las tesis.
En ellas Lutero le cuerda al Papa León X su estado de gracia especial a partir de 1Corintios 12. Donde recuerda que el Papa dispone de mayores gracias, a saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc. Que el resto de mortales porque su autoridad a sido establecida por Dios.
Esta es la única mención a las sagradas escrituras que Lutero hace en sus tesis. Así que veamos brevemente que dice este pasaje.

“Los dones son una gracia de Dios y son distribuidos diversos dones a diversas personas y para provecho de todos. ¿Para que la diversificación de dones? ¿Acaso no seria mejor reunirlos todos en una sola persona al estilo pontificado? –Porque el cuerpo esta compuesto por diferentes miembros, los miembros han de tener diferentes características o dones. Pero todos somos un mismo cuerpo y todos somos necesarios. Que nadie diga –No tengo necesidad de vosotros. Todos debemos cuidarnos los unos de los otros por causa de que si un miembro del cuerpo padece, todos los miembros a una se duelen. Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte. Pero todos estos dones son repartidos por el Espíritu Santo que reparte tal como le parece bien a cada uno particularmente.”

De donde vienen entonces las gracias especiales papales. De la Biblia no. Lo que si sabemos es: Si tienes los mejores dones de Dios, incluso siendo un siervo de la iglesia, incluso si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy . Ya podemos ser “el Papa de roma” (frase echa) que si no tenemos caridad, nada somos, de nada nos sirve.
Estos párrafos de 1corintios es el mayor tesoro de Cristo legado a los hombres. Es la revelación de la caridad misma. De cómo camina el cuerpo de Cristo. Si alguien quisiera saber lo que Lutero defendía no hace falta más que una página de la Biblia desde 1corintios 11:17 hasta el 13:13.

Otra ilustrada en la materia nos recuerda:
En el mundo actual se abusa mucho de la palabra amor, empleándola para referirse a un sentimiento egoísta, a un amor que es un fin en sí mismo. (cita. Madre Teresa de Calcuta)

Para estas gentes el poder de la Iglesia esta en el amor y no en su estructura.
Veamos ahora que dice el pensador y teólogo Hans Küng

La iglesia según Küng sobrevivió durante sus 3oo primeros años basándose en estos principios:

¿Cómo pudo la iglesia cristiana mantenerse contra todo pronóstico en el mundo de la Antigüedad hasta llegar finalmente a establecerse? No hay una sola explicación para ello, y muchos son los factores que intervinieron:

* La organización unitaria de la iglesia, de sólidas raíces, y las múltiples formas de ayuda caritativa dirigida a los pobres y los desamparados.
* El monoteísmo cristiano se impuso como una postura progresiva e ilustrada, en contraste con el politeísmo y su abundancia de mitos.
* Una ética elevada que, demostrada por ascetas y mártires hasta el punto de entregar sus vidas, se probó superior a la moralidad pagana.
* Su capacidad de ofrecer respuestas sencillas a problemas como la culpa y la expiación de los pecados, la muerte y la inmortalidad.
* Y, complementariamente a todo esto, una amplia asimilación de la sociedad helenística-romana.

Nos volvemos a encontrar con los mismos fundamentos eternos:
Formas de ayuda caritativa dirigida a los necesitados y la ética cristiana por encima de la moral pagana. La ética cristiana esta fundamentada en la caridad que por supuesto esta por encima de cualquier moral.
Así vemos como durante 300 años la iglesia sobrevivió a base de fe, esperanza y caridad y transmitiendo esos valores allí donde se encontraran, siendo de bendición para sus conciudadanos pese a decir pertenecer a otro Reino.


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• De hans kung leer la iglesia catolica e imperial.

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