lunes, 12 de febrero de 2007

EL MEDICO

15Sucedió que, estando Jesús a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores se sentaron con él y sus discípulos, pues ya eran muchos los que lo seguían.
16Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: --¿Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores?
17Al oírlos, Jesús les contestó: --No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores.
(Marcos 2)
Una de las paradojas del cristianismo la encontramos en la esencia misma de la iglesia. ¿Para que somos iglesia? Todos sabemos que el cuerpo de Cristo esta formado por los miembros de la comunidad cristiana, y que esta toma forma cuando dos o mas de nosotros estamos reunidos. Los que una vez fuimos pecadores y ahora por la gracia de Dios hemos nacido para justicia, cuando estamos reunidos no representamos el cuerpo de Cristo sino que lo somos. Siguiendo este principio, los domingos es el día de la semana cuando mas se ejercita el cuerpo de Cristo (quizás la mente lo esté mas en otro momento. Pero eso es enteramente cosa de la cabeza). El medico esta en nuestras reuniones dominicales simplemente porque nosotros estamos. Pero después de muchos años asistiendo a reuniones dominicales cristianas solo encuentro hermanos en la fe cristiana pidiendo ser sanados por el medico. No encuentro reuniones dedicadas a sanar a pecadores. Empiezo a dudar de que el medico se halle realmente en las iglesias. Llega un momento en que debemos enfrentar nuestros actos. Mientras la iglesia se reúna en sus locales (llamados por algunos iglesia) Cristo prácticamente nunca estará fuera de esos locales. Repletas en un tiempo, de ardorosos corazones en acción de gracias por la cura recibida. Nadie quiere aquí negar la generosidad y amor de hermanos, lo contrario sería atentar contra la verdad, contra mi mismo, y contra Dios. Cristo no vino para estar entre los justos, sino entre los pecadores. Cristo no esta representado por los justos. Los justos son en cuerpo de Cristo, son como comunidad Cristo mismo. Como comunidad somos el medico y estamos para sanar a los enfermos. Además sabemos que no somos un medico “de la privada”. No somos el médico de grandes, cómodos y hermosos hospitales aunque ese puesto nos correspondería por nacimiento (Cristo Hijo de Dios). Ni tan siquiera somos un médico de la seguridad social o de urgencias. Somos mas bien ese medico sin techo fijo que va de lugar en lugar prestando servicio a quien lo necesite.
Como señores nos olvidamos de cuando éramos niños. De cuando los pequeños detalles tenían importancia. Acabamos convirtiendo al médico del espíritu en un pediatra, ese Jesús que se siente cómodo en el camino, comiendo con los enfermos, compartiendo su vida con ellos y sobretodo haciendo algo inaudito aun en nuestros días. Dando la cara por ellos. Pasa a una consulta privada abierta un par de horas a la semana, entregando una piruleta a la salida de la consulta para que al niño se le pase el disgusto y vuelva a la próxima consulta. Como hombres sociabilizados nos gusta sentirnos benefactores de lo bueno y agasajamos el éxito social, que debe ir acompañado de ostentación y poder. Nuestra naturaleza nos impide considerar a uno que vive como un mendigo, un sin techo, como alguien importante. Y no debería ser así entre nosotros. Muchos me dirán que no tengo razón. Que no es de esta manera. Que no somos un medico de la privada, Que salimos a la calle en busca de enfermos. Y yo te digo, si eso fuese verdad, cada vez que saliésemos a la calle la multitud se agolparía en nuestro rededor para ser sanados. Porque eso es lo que le pasa a Jesús ¿O no? Como dice Lluís Pardo, espectacular mentalista español y mejor persona, la respuesta esta en vuestras mentes, pensad lo que queráis.

1 comentario:

waldirstation dijo...

El que tiene oidos para oir que oiga, yo creo que esta claro, que lo importante es poner nuestras manos sobre el arado.