martes, 23 de enero de 2007

NIÑO

Dicen “Que en aquel tiempo vinieron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”. Jesús haciendo gala de su controvertido ministerio “llamo a un niño y lo puso en medio de ellos, y dijo” a los que se convertirían en poco tiempo en los apóstoles del nuevo evangelio: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos.
Así que cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

Se dice también que en otro lugar 20 siglos después hacia siete años que no llovía. Ya nada sabían que hacer para sobrevivir, todo estaba resecado por la falta de agua. El pastor protestante de la comunidad recibe una visión de Dios: “Asta que mi pueblo no se convierta de su andar y mi adore no lloverá mas” Dijo. A lo que el pastor le contesto: “Señor, constantemente hacemos caridad y servimos para traer el reino de los cielos a la comunidad, te alabamos y adoramos en las homilías. ¿Qué mas debemos hacer para que no recibir tan duro castigo?
-Convoca a mi pueblo para que me honre en oración en la cima del montículo y Yo, tu Dios haré llover de nuevo.”
Así que el pastor armado de valor se dirigió el domingo siguiente a su congregación para comunicarles que el domingo siguiente obrarían como Dios le había revelado. Tal fue el revuelo organizado en el pueblo que al domingo siguiente y bajo un calor de 40 grados se presento a la cima de la montaña toda la comunidad, incluso mirones de otros pueblos habían llegado para ver que pasaba con las palabras de aquel loco pastor. “Sin duda el calor no le ha freído el cerebro al pobre pastor” era la comidilla de la comarca.
Bajo un sol de justicia, el pastor obligado por tal multitud agolpada en la cima estaba apunto de dar comienzo la reunión. Intentaba recordar alguna convocatoria que hubiera movilizado tanta gente y no lo conseguía por lo que estaba convencido de que todo saldría bien sino fuera por el calor y la ausencia se nubes, pero ¿Qué es eso para nuestro Dios podo poderoso? Cuando apareció un niño ante los ojos del pastor, vestido con las botas de agua y un enorme chubasquero amarillo que arrastraba por el reseco suelo levantando polvo a su paso de su padre. Al ver los ojos del pastor inmóviles fijados al fondo de la congregación algunos hombres empezaron a sentirse incómodos y empezaron a girarse discretamente. El padre que por ahí cerca andaba le increpa al niño y entre vituperios le dice: “Y además que haces vestido así” siempre nos haces quedar en ridículo con tus payasadas.
-Perdona papa, pero es que pensaba que veníamos a orar para que lloviese. Contesto el niño con los ojos fijados en la reseca tierra.

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